Llevaba toda la semana dándole vueltas a romper el depósito de ahorro, porque se acercaban varios gastos y me parecía la salida más rápida.
Antes de llamar al banco me senté con el cuaderno y miré para qué había guardado ese dinero, gasto por gasto, no todo junto.
Resulta que alguno de esos gastos podía esperar, y otro lo cubría dejando algo menos urgente para otro momento.
Al final quedó un gasto que no podía mover, y para ese sí voy a tocar el depósito, aunque mucho menos de lo que pensaba.
Lo que me sirvió fue escribirlo separado en vez de pensarlo todo junto (mezclado parece siempre más grande y más urgente de lo que es).
Lo dejo anotado por si a alguien le sirve pensarlo así antes de decidir.
